Condición física
Las actividades favorecen la resistencia cardiovascular, fuerza muscular, flexibilidad y un desarrollo físico integral.
Motricidad gruesa
Correr, saltar, mantener el equilibrio y realizar diferentes desplazamientos ayuda a mejorar la coordinación y el control corporal.
Confianza y autonomía
Enfrentar nuevos retos físicos sin la presencia de mamá o papá permite que los niños reconozcan sus capacidades y ganen seguridad.
Atención y seguimiento de instrucciones
Los juegos dirigidos les ayudan a escuchar, comprender indicaciones y realizar secuencias de movimiento cada vez más complejas.
Desarrollo social
Participar con otros niños favorece la cooperación, el respeto de turnos y la capacidad de desenvolverse dentro de un grupo.
Hábitos saludables
Vivir el ejercicio como una experiencia positiva y divertida ayuda a construir una buena relación con la actividad física desde pequeños.
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